Mujeres, madres... Y yo por el medio.
A mí las lecturas que más me llegan o me encandilan son aquellas que tratan de personas normales, que viven su día a día en el cual pasan las cosas extraordinarias (que cada uno asume como tal, a su manera) que dan lugar y estructura al texto. Hoy me tocó a mí una de esas situaciones normales y a la vez extraordinarias; en las que observo todo, llego a conclusiones y luego me limito a seguir observando para ver si dichas conclusiones son acertadas o no. Es como un juego cerebro-ambiente (aunque más bien es para corroborar si tengo la razón porque no hay nada que más me guste). La mañana salió fresca y yo, a su vez, salí de mi casa para cumplir mi deber de acompañar a mi sobrina pequeña a su colegio, esperar a que saliera y estar con ella hasta que se montase en el autobús que la llevaría al sitio mega-divertido donde iría con sus compañeros. Añado que no estoy demasiado acostumbrada a estar en contacto con temas escolares de este ámbito, pero hoy tenía la mañan...